En el marco del Día Mundial de la Higiene, celebrado anualmente desde hace 44 años por la Organización Mundial de la Salud (OMS), emerge una reflexión urgente: las recomendaciones clásicas de saneamiento, se convierten en privilegios inalcanzables para muchos.

En el Día Mundial de la Higiene, Pía Fernández, Gerente Regional de Relacionamiento Comunitario de Softys, junto a Irene Planchuelo, directora de Proyectos en TECHO Internacional, advierten que los consejos tradicionales sobre higiene no bastan cuando millones de personas carecen de condiciones básicas.
En una columna publicada en el diario chileno, La Tercera, Fernández y Planchuelo subrayan que prácticas simples como lavarse las manos o ducharse son imposibles para gran parte de la población mundial. Según cifras internacionales, más de 4.200 millones de personas no cuentan con servicios de saneamiento adecuados y otros 2.300 millones cocinan con leña o carbón en espacios cerrados, poniendo en riesgo su salud.
Las autoras plantean la imposibilidad de exigir medidas de higiene cuando no hay acceso a baños, agua o cocinas seguras, razón por la cual la discusión debe ir más allá de la educación y centrarse en generar condiciones reales de vida digna.
En ese sentido, destacaron el programa social Softys Contigo, desarrollado junto a TECHO con el objetivo de mejorar la infraestructura sanitaria en asentamientos precarios de América Latina mediante baños, duchas, lavamanos y torres de agua, con la meta de llegar a 60 mil personas al 2026. El llamado final es claro: la higiene debe dejar de ser un privilegio y transformarse en un derecho garantizado.

